Visitas virtuales

Primero es la visión del lugar, unos son más propicios que otros, después la petición de permisos, y por fin..

Entablamos conversación la guardia de seguridad, la encargada del control de entradas, el funcionario que custodia el monumento y que me da explicaciones,… y yo.

Le podemos añadir la tranquilidad del lugar en muchos casos, buscar el momento sin personas en otros.

En definitiva es muy gratificante para mí el plantar el trípode con su rótula y aislarse del exterior pensando en la preciosidad que va a resultar posteriormente, cuando paso horas y horas en casa trabajando las imágenes.